“No es mi trabajo”, exposición visitable en Espacio Zuloa hasta el 22 de noviembre, muestra originales, guiones y bocetos de la novela gráfica homónima de Ernesto Murillo “Simónides” y Jabier Etxagibel “Jabilo”, editada por Autsaider. La exposición ofrece la cocina del libro: lápiz visible, entintado... y la respiración de la viñeta antes de la imprenta.
Conviene fijar al autor. Ernesto Murillo (Murchante, Navarra, 1952) vive en Gasteiz. Pintor y dibujante, firma con su nombre o como Simónides. A finales de los setenta publicó en la mítica Star. Después llegaron Makoki, El Víbora, TMEO —del que fue fundador— y Ardi Beltza. En prensa colaboró con Egin, Navarra Hoy y el suplemento Zazpika. Participó en citas clave del cómic vasco y ha mantenido una trayectoria pictórica sostenida. Histórico del cómic estatal, su estilo hereda el underground, con una línea no clara, sino “chunga” cercana a Robert Crumb o Gilbert Shelton: economía de trazo, figuras expresivas y sátira sin complacencia.
El libro se define con sorna como “acción y aventuras en la tercera edad”. La Vitoria distópica que retrata es reconocible más allá de la ficción: la Tercera Columna de Pensionistas protesta por pensiones dignas, mientras Jabillo —trasunto del guionista— intenta adelantar su retiro y se atasca entre claves, certificados y plazos. Suena literal el estribillo: “El procedimiento es el procedimiento”. La primera mitad funciona como vía crucis administrativo; en la segunda, el disparate redobla la sátira con el ingreso del protagonista como infiltrado en un cuerpo policial. Sillas de ruedas y cócteles molotov; costumbrismo y aventura cruzándose sin moralina.
Ver los originales amplía la lectura. Para quien no haya seguido de cerca el trabajo historietístico viendo sus procesos, esta muestra es una buena ocasión: se aprecia la mano y el oficio de Simónides, las horas concentradas en cada plancha, viñetas que funcionan como cuadros y un ritmo medido. Una gozada. Etxagibel (Arrasate, 1960), gerente de los cines Florida durante más de un cuarto de siglo, firma un guion de humor inteligente y sátira social. Juntos afinan el foco: la vejez como conocimiento y derecho, no como borrado del mapa.
Autsaider edita el volumen con preciosismo y estilo y Zuloa enseña el proceso y resultado. Importa el lugar: espacio cultural dedicado al cómic y a la imagen, con librería de fondo y exposiciones durante todo el año. Acercarse a esta muestra coral tiene sentido por el libro y sus autores, por el contexto que la acoge y por la editorial que la impulsa.
En tiempos que aplauden el anti-aging y trivializan el edadismo, “No es mi trabajo” coloca el foco con sorna donde duele: retraso de la edad de retiro, cálculo de pensiones, recortes decididos lejos y sufridos aquí. La risa no endulza; afila. Idea final, clara: el procedimiento no puede imponerse a la vida.
Una “expo” fundamental: Zuloa, hasta el 22 de noviembre.