Para algunos, la cultura sigue siendo un adorno: algo bonito mientras no moleste, prescindible cuando estorba y siempre secundario frente a lo que llaman “lo importante”. Pero basta mirar alrededor para entender que no hay vida sin cultura. Somos lo que hemos leído, visto, escuchado, discutido, amado y rechazado. Somos también las imágenes que nos educaron, las canciones que nos acompañaron, las películas que nos abrieron una grieta y las obras que nos obligaron a pensar de otra manera.
Escribir sobre cultura no consiste en decorar la actualidad con palabras amables. Consiste en mirar dónde se juega una parte esencial de nuestra forma de estar en el mundo. Pensar la cultura es discutir cómo vivimos, qué valores aceptamos, qué discursos nos atraviesan y qué queda fuera cuando todo se mide por rentabilidad, audiencia o ruido.
Con esa voluntad nació en 2006 “Airotiv”, una columna de opinión cultural que, desde entonces, tiene cada semana su espacio en el “Diario de Noticias de Álava”. Un lugar desde el que escribir, pensar y discutir la cultura no como escaparate, sino como territorio de conflicto, deseo, memoria y presente.